Grupo Religión y Política

Religión y política

Coordinadora: Elisa Cárdenas Ayala (Universidad de Guadalajara, México)

cardenasayala@gmail.com

 

Desde nuestro presente secularizado, el estudio de la historia de la relación entre política y religión, que ahora concebimos como campos de experiencia separados, conlleva un conjunto de dificultades que en parte pueden ser abordadas con las herramientas de la historia conceptual.

El objetivo de este grupo es profundizar en el conocimiento de la experiencia característica de lo que ahora llamamos procesos de secularización en las sociedades iberoamericanas por la vía de la exploración de los cambios semánticos asociados a la construcción de campos separados para lo político y para lo religioso.

 

El grupo desarrolla actualmente dos proyectos:

 

  1. Política y religión: redes conceptuales

Coordinación: Elisa Cárdenas Ayala

En el trabajo desarrollado hasta ahora en Iberconceptos, se ha privilegiado el análisis de las trayectorias de conceptos políticos y el interés por lo religioso ha sido marginal. Por esa razón, carecemos todavía de un zoclo básico hecho de la exploración de las trayectorias semánticas de algunos conceptos centrales para la comprensión de la relación entre religión y política, y de su interrelación, que permita profundizar la reflexión histórica.

Este proyecto se propone explorar el lenguaje de la secularización en Iberoamérica en un siglo XIX largo, valorando las especificidades nacionales lo mismo que el peso de la semántica común propia de un mundo católico interconectado.

Partimos del estudio de un conjunto amplio de términos que son centrales en la experiencia religiosa y política de toda una época y cuyas transformaciones de sentido expresan las interacciones, las tensiones, entre esas dos formas de experiencia cuya separación precisamente se urde en el período a estudiar. A partir de las transformaciones del lenguaje, la exploración de las redes semánticas permitirá construir un observatorio, acotado y fructífero, de los cambios político-religiosos de una época marcada por lo que ahora concebimos como procesos de secularización. Antes que trabajar sobre términos aislados, se buscará subrayar la relación de los conceptos entre sí, lo cual permitirá reconstruir trayectorias de conjuntos semánticos especialmente significativos para el estudio del tema. A título de ejemplo, junto con religión habrá que prestar atención a: salvación, fe, creencia, teología, cristianismo, catolicismo, protestantismo, herejía o ateísmo, fanatismo o superstición; con Iglesia, societas perfecta; junto con tolerancia, libertad y opinión; secularización invita a analizar también siglo, temporal/ espiritual, confesión/ confesional, laicismo; soberanía, llama a revisitar nación, constitución, patronato; democracia, revolución; moral, tradición; civilización, orden,progreso. Como estos ejemplos permiten apreciar, en buena medida estaremos apoyándonos y revisitando el trabajo realizado en los Diccionarios I y II de Iberconceptos.

 

  1. Lo moral como concepto sociopolítico en Hispanomérica

Coordinación: Francisco Ortega y Franz Dieter Hensel Riveros

La constitución de la república a principios del siglo XIX –tras el colapso de la monarquía española—presentó retos enormes e inéditos para los sectores intelectuales y políticos vinculados a la construcción y administración institucional. Estos retos se vivieron con frecuencia como profundas aporías o nodos problemáticos que exigían la atención y reflexión constante y constituyeron el entramado político fundamental del siglo XIX hispanoamericano. Este proyecto examinará una de estas aporías fundamentales, aquella que intenta resolverse por medio de la vinculación de la constitución de la república con lo que los contemporáneos entendieron como la dimensión moral de la comunidad. Una formulación sucinta de esa aporía nos recuerda que la república es –en la comprensión clásica por entonces vigente– el gobierno de los virtuosos y que el temprano compromiso de constituir los estados hispano-americanos en repúblicas, donde la gran mayoría del pueblo no se consideraba virtuosa, resultaba si no paradójico sí sumamente difícil.

Es por eso que estudiar la dimensión moral de la comunidad significa acercarse a los procesos de formación ciudadana y de cohesión social. Así, pues, en la República de Colombia en el plan de estudios de 1826 se identifican tres grandes objetos de la acción pedagógica: el cuerpo, la formación intelectual y la moral. Sobre esta última, el plan señala que “contribuye a formar el corazón, guiar las pasiones hacia fines justos y elevados, acercar el hombre a su creador, unirlo íntimamente a su país y sacar de él un buen padre, buen esposo, buen ciudadano y buen magistrado” (en Gaceta de Colombia, núm. 281, marzo 4, 1827). Valga la pena aclarar que no nos interesará la moral como indicador de lo bueno o lo malo del siglo XIX americano, sino como un poderoso prisma a través del cual los contemporáneos se aprestaron a evaluar experiencias, elaborar propuestas y llevar a cabo iniciativas políticas importantes para la constitución de la comunidad.

Este conjunto de problemas de ninguna manera agota los debates intelectuales del siglo XIX pero sí constituye una muestra representativa de las posibilidades, dificultades y recursos disponibles para los procesos de construcción política y formación nacional. A través de la riqueza y el rango de este conjunto de debates intelectuales seguiremos la transición del régimen monárquico a la independencia política y a la construcción y eventual consolidación de un nuevo orden político. Los diversos momentos de esta transición ofrecen posibilidades intelectuales y políticas claramente diferenciadas, aun cuando las continuidades son igualmente notorias e importantes.