El poder de la palabra

Por Iratxe Gómez, El correo | ver pdf |

Javier Fernández Sebastián dirige un diccionario de conceptos delmundo iberoamericano en la era de las revoluciones.

Al escuchar la palabra revolución, lo primero que viene a la cabeza es agitación, rebelión, sublevación… Un uso político que nada tiene que ver con su significado inicial. Este término se empleó primero en Astronomía como metáfora para referirse a la vuelta que da la Tierra alrededor del Sol. De ahí pasó a utilizarse como un concepto. Es decir, pronunciar esta expresión equivalía hace doscientos años a hablar de volver a lo mismo. Retornar al punto de partida. Ahora, sin embargo, cuando un partido, un gobierno o un país habla de revolución expresa un cambio profundo.Algo completamente nuevo. Con este ejemplo, el catedrático de Historia de la UPV Javier Fernández Sebastián define lo que él llama un «terremoto semántico». Y es que a este ensayista, su interés por la mutación de las palabras y la influencia de éstas para entender la historia le ha llevado a dirigir el ‘Diccionario político y social del mundo iberoamericano. Conceptos políticos en la era de las revoluciones, 1750-1850’ (Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales).

Este libro es el resultado de la investigación de 75 historiadores latinoamericanos, portugueses y españoles –además de algunos franceses, alemanes y norteamericanos– para crear un gran proyecto internacional conocido como ‘Iberconceptos’. Se trata de ver la transformación de los términos políticos básicos a ambos lados del Atlántico durante la Guerra de la Independencia y de la Revolución liberal española, así como las revueltas por lograr la autonomía en Iberoamérica. «En ese periodo hay una especie de concentración, de mutación semántica, que hace que muchas palabras que antes significaban algo cambien su sentido profundamente en poco tiempo».

En este trabajo se analiza, en 1422 páginas, el funcionamiento de diez palabras en nueve países –España, Portugal y parte de Latinoamérica– a través del estudio de cartas, artículos de periódicos, material de archivo, folletos y libros. Como si fuera un intermedio entre una enciclopedia y un diccionario al uso. «Quien lo lea se va a enterar de muchos entresijos de este periodo revolucionario y de los personajes que intervinieron», apunta Fernández Sebastián. Una contribución más a la conmemoración del Bicentenario de las Independencias de Hispanoamérica. «Con el estudio de las palabras se analiza el cambio de la política en la historia», añade. Es como recuperar las huellas que los acontecimientos dejaron en el lenguaje.

Cambio de sentido

La palabra ‘constitución’ adquirió mucho peso tras las independencias y revoluciones. «Antes se usaba en un sentido antiguo, como las leyes fundamentales, pero no como un poder constituyente que ordena y genera unas nuevas instituciones».Otra expresión que caló hondo en lamente de la gente de aquella época es ‘América’. «Se empleaba simplemente con un significado geográfico, pero a partir de ese momento empezó a adquirir un tono político: como el nuevo mundo de la libertad frente a la vieja Europa y las monarquías absolutas. Es muy curioso cómo cambia su significado y cómo la utopía de una República americana no fue posible».

El concepto de ‘pueblos’ también se empleaba mucho en ese periodo revolucionario. Así como libertad o patria. ‘Nación’, en cambio, no tenía mucha presencia en los discursos políticos. Fernández Sebastián explica esta ausencia. «Las independencias surgieron a consecuencia de que Fernando VII fue hecho prisionero por Napoleón. Y el rey que el gobernante francés puso en 1808 – su hermano, José I– no fue reconocido por los españoles de los dos hemisferios.
Cabe decir que en aquella época había españoles europeos y americanos. Y las Cortes de Cádiz fueron una cámara bicontinental porque allí estaban representados unos y otros. La tradición española decía que cuando desaparece la cabeza de la monarquía, la soberanía revierte a los pueblos. Así que ‘nación’ sólo se usaba para España, y surgió como consecuencia de los procesos de independencia», detalla.

Esta argumentación tira por tierra el planteamiento de que los movimientos de Hispanoamérica fueron nacionalistas, porque este concepto no existía antes de la separación. En este período tan importante era el término empleado como el sentido que se le quería dar. Y es que «en momentos de agitación política se manipula mucho el lenguaje», concreta el historiador. Eso da lugar a una batalla de diccionarios a la hora de definir, por ejemplo, lo que para unos es libertad y, para otros, libertinaje. Una lucha de palabras que da mucho juego y que ha llevado a Fernández Sebastián y a su equipo a preparar un segundo volumen.